El consumo no para de caer en supermercados y comercios

Así lo mostraron diversos informes dados a conocer este mismo jueves, tanto oficiales, elaborados por el Indec, como privados, elaborados por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) y la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC).
Uno de los datos negativos de la jornada es la baja del consumo masivo (alimentos, limpieza, higiene) en supermercados y mayoristas en febrero, según los informes que dio a conocer el Indec.
En los supermercados, las ventas aumentaron levemente respecto a enero, un 0,3%. Sin embargo, cayeron claramente respecto a febrero de 2025, un 3,1%. De este modo, borró toda la suba que había registrado un año atrás, cuando fue de solo un 1,5%.
En otras palabras, el consumo en las grandes superficies sigue muy por debajo de la era pre Javier Milei, ya que nunca logró recuperarse del desplome de inicios de 2024. Concretamente, en febrero de ese año se había desplomado un 11%.
La generalidad del fenómeno también se hace clara si se complementan esos datos con los del comercio minorista entre febrero y marzo pasados.
El mismo Indec reveló que las ventas en los shoppings cayeron un 2,1% interanual en febrero, encadenando su novena baja consecutiva. También bajaron un 1,1% en relación a enero, la primera caída clara desde noviembre de 2024 (luego de una baja de solo el 0,1% en enero). Ahora, finalmente, la desaceleración de las ventas se convirtió en desplome.
La tendencia continuó en marzo, según mostró el Indicador del Consumo de la CAC, que analiza el consumo de los hogares en diversos rubros, y que cayó un 1,3% interanual ese mes, además de un 0,5% respecto a febrero en la medición desestacionalizada.
Estas bajas estructurales se reflejan en un franco pesimismo del consumidor argentino, que, tras 10 meses seguido de aceleración de la inflación, no espera una mejora para el bolsillo al menos en el corto plazo.
Así surge del Índice de Confianza del Consumidor de abril que la UTDT dio a conocer hoy, una encuesta hecha a nivel nacional que analiza las expectativas presentes y futuras del poder adquisitivo de las personas.
El indicador mostró un derrumbe del 5,7% intermensual, además de una caída del 10% sobre abril de 2025. De este modo, se encuentra solo 3 puntos por arriba de abril de 2024, en medio del ajuste de shock mileísta.
Más grave aún, «la disminución fue más pronunciada entre los hogares de ingresos bajos (-12,60%), mientras que entre los hogares de ingresos altos la contracción fue más moderada (-1,80%)», precisó el informe, y detalló que «las Condiciones Presentes disminuyeron 9,03%, mientras que las Expectativas Futuras lo hicieron en 3,30%».
Lo que ocurre es, simplemente, la consecuencia obvia del pico inflacionario de marzo, que significó el punto cúlmine de un atraso del salario real privado registrado que no cesó al menos entre septiembre y enero. El Gobierno cree que todo marcha acorde al plan pese a que se multiplican los signos de alarma en toda la economía real. Al parecer, la gente no opina lo mismo.